A primera vista, nuestro logotipo puede parecer inusual. Y precisamente esa es la intención. Está diseñado para llamar la atención y, al mismo tiempo, contar una historia que mucha gente desconoce.
La escena representada no muestra el consumo de cocaína, sino una ceremonia de Rapé.
El Rapé, pronunciado «ja-pé», es una mezcla vegetal finamente molida procedente de la Amazonía que diferentes pueblos indígenas utilizan desde hace generaciones.
El Rapé suele elaborarse a partir de distintas plantas pulverizadas, a menudo combinadas con cenizas de determinados árboles. La composición exacta varía según la tribu y la tradición. No es un producto recreativo en el sentido occidental, sino parte de prácticas culturales y ceremoniales.
Se administra mediante un pequeño tubo soplador. El polvo se introduce suavemente en la nariz. Para quienes no conocen esta tradición puede parecer extraño o incluso chocante. Dentro de las culturas indígenas, sin embargo, tiene un significado muy claro.
No se trata de intoxicación. Se trata de enfoque, claridad y conexión.
Tradicionalmente, el Rapé se utiliza para despejar la mente, concentrar la atención y generar alineación interior. Suele emplearse en contextos ceremoniales, como preparación para rituales, conversaciones o decisiones comunitarias.
La relación con Cocayusa no está en la práctica en sí, sino en su simbolismo. Nuestro logotipo utiliza esta imagen para llamar la atención sobre las culturas vegetales originarias de Sudamérica.
Al igual que el Rapé, la hoja de Coca forma parte de las formas de vida indígenas desde hace siglos. Allí se utiliza tradicionalmente no como cocaína, sino como una hoja natural.
Nuestro logotipo quiere mostrar precisamente ese cambio de perspectiva.